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Autismo y Visión

Autismo y Visión

0 Comments 🕔10.oct 2017

MCO. ELIZABETH CASILLAS CASILAS
Universidad Autónoma de Aguascalientes, México

Existen manifestaciones visuales que acompañan la sintomatología que presenta un paciente con autismo por lo que el objetivo del artículo es revisar los aspectos generales de esta condición y establecer su relación con la visión para proponer una intervención optométrica en casos de trastorno del espectro autista.

INTRODUCCIÓN

El término autismo proviene de dos raíces griegas autus (yo) e ismos (condición). Leo Kenner fue el primero que describió una condición específica como autismo en 1943. Los pacientes analizados se caracterizaron por dificultad con el contacto afectivo, inflexibilidad en la conducta y una comunicación anormal. En 1996, Wing propuso el término “trastorno del espectro autista”(TEA)  (Varela-González, Ruiz-García, Vela-Amieva, Munive-Baez, & Hernández-Antúnez, 2011). En la actualidad se define como un trastorno generalizado del desarrollo (TGD) que se caracteriza por alteraciones en la socialización, dificultad en el lenguaje verbal y no verbal, y la existencia de intereses restringidos y conductas estereotipadas. (Luz, Oscar, & Hernándo, 2012). En casos de autismo se presenta una desintegración de la información que se recibe, la cual no puede procesarse adecuadamente. Existen manifestaciones visuales que acompañan la sintomatología que presenta un paciente con autismo por lo que el objetivo del artículo es  revisar los aspectos generales de esta condición y establecer  su relación con la visión para proponer una intervención optométrica en casos de trastorno del espectro autista.

ETIOLOGÍA

La etiología del autismo, es desconocida, sin embargo, se puede clasificar como autismo primario o idiopático que tiene una base genética y autismo secundario que se presenta en algunas
afecciones neurológicas. La prevalencia es de 1 a 5 casos por cada 10,000 niños, con mayor frecuencia en el género masculino y en la actualidad se ha reportado un incremento de casos a nivel mundial.

CLASIFICACIÓN

Los niños con trastorno del espectro autista presentan  características definidas como falta de relaciones sociales, carencia de habilidades para la comunicación, rituales compulsivos persistentes y resistencia al cambio; el lenguaje, si lo hay, sufre desajustes severos; se presentan durante los tres primeros años de vida y permanecen durante la vida.
En relación a su clasificación. Según el manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM-5) publicado por la Asociación Psiquiátrica Americana a partir de 2013 se presentó una sola categoría general llamada Trastorno del Espectro Autista (TEA) que incluye los subtipos anteriores ya que se considera que comparten un grupo de características comunes y las variaciones que se observan entre si representan solo una diversificación de las mismas propiedades. La principal aportación de la clasificación diagnóstica del DSM-5 es que especifica tres niveles de gravedad de los síntomas, así como el nivel de apoyo necesario.

DIAGNÓSTICO

Los signos y síntomas del autismo se basan principalmente en observar directa o indirectamente la conducta individual, existe una gran variedad de instrumentos para el diagnóstico como las entrevistas, sin embargo, existen algunos factores que  ocasionan  dificultades para el diagnóstico ya que puede  estar relacionado con déficit de atención, retraso mental, tics, y los cuestionarios para detectar estas condiciones no incluyen ítems para diagnóstico de autismo. Además, los síntomas son inespecíficos como los movimientos estereotipados también se presentan en otras condiciones como el trastorno de obsesión compulsiva y la dificultad para evaluar el lenguaje y socialización en niños.

que se encuentran en el rango de edad de desarrollo de estas habilidades. Algunos indicadores de alarma que se deben tomar en cuenta para considerar una evaluación más especializada son: Pérdida de lenguaje ya adquirido, el niño prefiere andar solo y es indiferente a otras personas, carece de expresiones para comunicar intereses y necesidades, evitan el contacto físico, poca tolerancia a la frustración, hiperactividad. Con frecuencia se asocian con  alteraciones  digestivas, metabólicas, déficit de atención, trastornos del sueño, epilepsia, alergias a alimentos, piel sensible, fobias, ansiedad y depresión.
Los niños con autismo pueden presentar alteraciones visuales, por lo que es importante entender como ven, es decir, su forma de usar la visión. Presentan predilección por la visión focal, se fijan en pequeños detalles, sin embargo, muestran dificultad para procesar adecuadamente la visión general, puede estar asociado a estrabismo o insuficiencia de convergencia. Suelen presentar cambios posturales debido a la mala coordinación visual, en ocasiones se balancean para conseguir una mejor orientación espacial y crear una sensación de percepción de profundidad. Estos problemas pueden afectar de forma directa principalmente la atención, el contacto visual, la ubicación espacial, problemas de lenguaje y mala integración sensorial.

EVALUACIÓN Y MANEJO  OPTOMÉTRICO

Debido a los síntomas visuales que acompañan al autismo, es imprescindible que como parte del manejo se realice una evaluación optométrica, para lo cual se sugieren algunas consideraciones especiales como es la anticipación, es decir, explicar al niño a donde va a ir y que es lo que va a hacer, el uso de imágenes puede ayudar a crear el escenario que va a encontrar. Se recomienda hacer adecuaciones al consultorio para evitar distracciones. Establecer buena comunicación, contacto visual con el paciente y colocarse a nivel de los ojos, no interrumpir si tiene problemas para expresarse, hablar directamente con el paciente y utilizar un lenguaje claro. Durante el examen optométrico se sugiere adaptar  creativamente las técnicas según el caso. Determinar la agudeza visual y el estado refractivo con métodos objetivos, evitar el uso del foroptor y ciclopléjicos, descartar la presencia de alguna patología o estrabismo, evaluar la visión binocular mediante técnicas sencillas y en espacio libre, especial énfasis en el estado de la convergencia, los movimientos oculares, aspectos acomodativos y sensoriales. En relación a las habilidades perceptuales es importante identificar si hay problemas de integración sensorial. Se recomienda hacer la evaluación lo más rápido posible debido a los cortos periodos de atención y en general la poca comunicación y colaboración.
En cuanto al manejo optométrico, estará orientado a organizar el espacio visual, establecer coordinación ocular eficiente para lograr estabilidad de visión periférica y mejorar el procesamiento de la información visual. Existen diversas opciones que se pueden recomendar como el uso de la corrección óptica para compensar una ametropía siempre que la visión se encuentre afectada, el entrenamiento visual- perceptual con la finalidad de estabilizar la fijación, mejorar las habilidades motoras, desarrollar memoria visual, conciencia visual espacial y visualización, recientemente, se ha hablado acerca del uso de los prismas en niños con autismo, el objetivo es provocar cambios de comportamiento debido a la alteración de la percepción visual ya que los prismas presentan la característica de desviar los rayos de luz por lo que crean al instante un nuevo mundo visual, en el que los mecanismos de adaptación ya no son necesarios y como consecuencia se logra una modificación de la conducta. Actualmente se realiza un estudio en la Universidad Autónoma de Aguascalientes en el que se prescribieron prismas posturales de 3 dioptrías base superior cuyo objetivo fue, medir el efecto de los prismas en la atención postura y comportamiento en niños con autismo, los resultados aún están en proceso.

CONCLUSIÓN 

Debido a la presencia  de síntomas visuales que acompañan  a los pacientes con autismo, una evaluación optométrica siempre debe sugerirse y el Optometrista debe formar parte del equipo multidisciplinario de estos casos. El manejo optométrico incluye diversas opciones como la corrección óptica, el entrenamiento visual –perceptual y el uso de prismas posturales que ayudan a modificar la percepción visual, por consecuencia mejorar la atención y provocar cambios en el comportamiento del paciente ayudando así a proporcionar una mejor calidad de vida.

Referencias

Luz, L. C. D., Oscar, U. R., & Hernándo, A. T. J. (2012). Factores pre, peri y postnatales asociados al género en niños y niñas con autismo. International  Journal of Psychological Research, 2, 13.
Lília, A. G., Laura, H. G., Pichardo, J. A. D., & Hernández, B. C. (2008). Dificultades en la evaluación y diagnóstico del autismo: Una discusión. Salud Mental, 1(Autismo).
M., C., & Jordan, C. (2015). Trastorno del espectro del autismo. Implicaciones en la práctica clínica basada en el déficit. Revista de la Asociación Española  de Neuropsiquiatria, 35(128), 12.
Melvin, K. (2005). Seeing Through new eyes. London and Philadelphia: Jessica Kingsley Publishers.
Taub M.,Bartuccio,M., Maino D.  (2012) Visual Diagnosis and Care of the Patient with special needs. Wolters Kluwer,Lippincott, Williams&Wilkins.
Varela-González, D. M., Ruiz-García, M., Vela-Amieva, M., Munive-Baez, L., & Hernández-Antúnez, B. G. (2011). Conceptos actuales sobre la etiología del autismo. Acta Pediatrica de Mexico, 32(4), 213-222.

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